Negociación comercial
Un comercial mantiene un contacto visual cálido mientras el cliente habla, mostrando una escucha genuina, y luego relaja su mirada con naturalidad para no resultar intrusivo. El cliente se siente escuchado y desarrolla sus necesidades.
Sostenga la mirada sobre todo cuando la otra persona habla (señal de escucha), y suéltela con regularidad; el contacto permanente se convierte en una fijeza opresiva.
Refuerza la sensación de ser escuchado; da credibilidad sin una palabra.
Una mirada demasiado intensa o demasiado escrutadora incomoda al cliente y despierta desconfianza.