Negociación comercial
Un vendedor advierte que su cliente, al principio locuaz, se tensa y acorta sus respuestas cuando sale el tema del presupuesto. Calibra: ralentiza, suaviza el tono y vuelve al precio más tarde. El ajuste evita un bloqueo.
Detecte el cambio de estado (dicción, postura, tono) y adapte su ritmo de inmediato en lugar de recitar su guion.
Detecta el punto de inflexión y permite aplazar o reformular antes de que el cliente se cierre.
Una lectura errónea de las señales lleva a un ajuste contraproducente (ralentizar con un cliente que en realidad tiene prisa).