NEGOCOACH

Los fundamentos

Preparar una negociación

Los mejores negociadores no son los que mejor hablan, son los mejor preparados. La preparación convierte la improvisación en método.

La checklist de preparación

Mis objetivos y mi límite

Un objetivo ambicioso, un precio de reserva claro y el orden de prioridad entre los asuntos.

Mi BATNA

Mi mejor alternativa si esto fracasa, y lo que puedo hacer para mejorarla antes de la mesa.

La otra parte

Sus intereses probables, sus restricciones, su propia BATNA y sus plazos.

Los criterios objetivos

Las referencias (precio de mercado, precedente, normas) que legitimarán el acuerdo.

El guion

Mi primera oferta, mis concesiones preparadas y la contrapartida exigida para cada una.

Preparar no es guionizarlo todo

Nunca se controla del todo el intercambio. Pero una preparación sólida le da el aplomo para improvisar sin ceder a la presión, ni a la primera cifra que el otro suelta. Se prepara para seguir siendo libre, no para recitar un guion.

Los errores de preparación más comunes

Preparar sus argumentos, no sus preguntas

La preparación clásica arma el monólogo. Sin embargo, la información decisiva se gana en la sala: la lista de preguntas que hacer vale más que la lista de puntos que alegar.

Preparar solo su propio lado

Objetivos, límites, argumentos: todo sobre usted. La mitad del trabajo es reconstruir el expediente del otro: sus intereses, su BATNA probable, sus plazos, su mandato.

Una primera oferta sin hoja de ruta

Anunciar una cifra ambiciosa sin una secuencia de concesiones preparada lleva a retiradas improvisadas, ilegibles y, por tanto, costosas.

Concesiones sin contrapartida

Toda concesión preparada debe llevar su precio: lo que usted pide a cambio. Una concesión gratuita le enseña al otro que basta con esperar la siguiente.

Saltarse el debrief

Preparar la próxima negociación empieza en el debrief de esta: qué le sorprendió, qué faltó, qué reveló el otro. Sin esa revisión, se repiten los mismos errores con más confianza.

La rejilla de una página

Una preparación útil cabe en una sola página, rellenada antes de cada reunión que importa. Arriba, los números: objetivo ambicioso, precio de reserva, estimación de ZOPA, primera oferta prevista. En el centro, las dos columnas de intereses, los míos y los suyos, con las prioridades de cada parte. Abajo, el guion: tres concesiones posibles con su contrapartida, los criterios objetivos que invocar, y la BATNA en una línea, un recordatorio de lo que vale el no.

El valor del formato corto es doble. Le obliga a decidir: una sola página no deja sitio para generalidades. Y sigue siendo utilizable en la sala: el informe de treinta páginas duerme en el maletín, la rejilla de una página se queda ante sus ojos. Para las negociaciones de alto riesgo, se añade un segundo documento: la misma rejilla, rellenada desde el punto de vista del otro.

Preparar una negociación en equipo

Con varias personas, la preparación cambia de naturaleza: lo que importa ya no es el expediente sino la coordinación. Tres puntos se zanjan antes de entrar en la sala. Los papeles: quién dirige el intercambio, quién observa y anota las señales, quién lleva los números y vigila las desviaciones de la rejilla. El mandato: lo que el equipo puede aceptar en el acto, y lo que exige un visto bueno externo, una protección útil tanto como una restricción real. Las señales: cómo se pide una pausa, cómo rectificarse sin contradecirse ante el otro. Un equipo que se descubre dividido en la mesa le entrega a su oponente la palanca más eficaz que existe; un equipo preparado convierte la pausa en su herramienta para recuperar el control.

Fuentes

  • Roger Fisher y William Ury, Obtenga el sí (1981).
  • G. Richard Shell, Bargaining for Advantage (1999): la preparación como pilar del rendimiento.
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