Negociación comercial
Un proveedor, interpelado por retrasos reiterados, admite espontáneamente un incidente logístico menor («sí, el palé de marzo salió tarde, mea culpa») para evitar abordar el verdadero problema: una tensión de tesorería que amenaza las entregas futuras.
Reconozca la pequeña falta y pivote de inmediato hacia un tema de su elección para ocupar el espacio; del lado del cliente, tenga presente que una confesión espontánea no exime de las preguntas de fondo.
Restaura la confianza a bajo coste y desvía la atención del riesgo real.
Un comprador avezado detecta el desajuste entre la falta admitida y la magnitud de los síntomas observados.