Negociación comercial
Un vendedor juzga de inmediato a un cliente potencial como «poco serio» y lo despacha sin esfuerzo. Al percibir ese desprecio, el cliente se cierra, no compra, y el vendedor lo toma como confirmación de que hizo bien en no insistir.
Cace sus sesgos de calificación apresurada: catalogar a un cliente potencial como perdido reduce su esfuerzo y provoca la propia pérdida que usted anticipaba.
Tomar conciencia del efecto permite recuperar ventas liquidadas por una idea preconcebida.
Difícil de corregir, porque el vendedor no ve su propia desvinculación, solo el fracaso «predicho».